Curiosidades del diccionario de la RAE

Si nos presentan las siguiente lista de palabras

parné, gachí, cubo [en el sentido de recipiente], follar, pringado, gilipollas, chorizo [ladrón], mamón [insulto], mono [bonito], cutre, bofia, madero [policía], capullo [tonto], guay, fetén, subidón, molar [agradar], pijo

las reconoceremos inmediatamente como típicamente peninsulares, algunas incluso quizá nos parezcan aún más locales (madrileñismos, tal vez). Si ese fuera el caso, debería aparecer una indicación, como en efecto sucede con “guay”:

guay.

1. adj. coloq. Esp. Muy bueno, estupendo.

2. adv. m. coloq. Esp. Muy bien.

Pues bien, de toda la lista, “guay” es la única palabra con la señal Esp; las demás pasan por usos del español en general. Como esto, evidentemente, no es así, hace un tiempo consulté el problema con la RAE. Lo que yo daba por sentado es que todos estos (y muchos más que nos aburriríamos buscando) son españolismos que han omitido especificar, pero la respuesta fue que si los redactores no tienen pruebas de que sólo se usan en España, los dan por universales. Copio dicha respuesta.

En relación con su consulta, le remitimos la siguiente información:

Sobre el proceso de incorporación de voces al DRAE le remitimos a las explicaciones que se contienen en la correspondiente aplicación de nuestra página electrónica. Entre las voces que se incorporan al diccionario las hay, obviamente, de procedencia española, pero también de procedencia americana. Tenga usted en cuenta que las Academias americanas ejercen una constante labor de asesoramiento en el Instituto de Lexicografía. Por otra parte, ponemos en su conocimiento el uso en el DRAE de la abreviatura Esp., que marca los españolismos o voces cuyo uso se restringe geográficamente a nuestro país. En el caso de subidón, suponemos que la documentación con la que contaron los redactores que elaboraron el artículo no respaldaba esta afirmación. No obstante, transmitiremos sus comentarios al Instituto de Lexicografía para su valoración.

Como la duda no se me aclaraba, insistí “erre que erre” (otro españolismo universal).

Departamento de «Español al día»

Real Academia Española

El número de hablantes del español en España representa aproximadamente el 12 % del número total de hispanohablantes. No se entiende por qué voces típicas del uso peninsular, incluso coloquial, son presentadas en el diccionario como propias del idioma sin más. A no ser que se considere a los americanismos como desviaciones y a cualquier novedad del español peninsular (“marcha”, “molar”, “primo”, “guiri”, o frases como “a tomar por culo”, “hacerse el sueco”, “cacho bruto”) como evolución normal de la lengua. El problema es particularmente grave para los hablantes de otros idiomas que aprenden español por esta norma engañosa y son inducidos a creer que se les entenderá en cualquier sitio cuando pregunten, por ejemplo, por el “lavabo” o cuando quieran “salir de marcha”. Son muy pocos los vocablos y expresiones de este tipo en los que se adjunta la indicación “Esp”.

Me respondieron con cortesía y aplicación, pero creo que de manera irrelevante:

En relación con su consulta, le remitimos la siguiente información:

Le agradecemos muy sinceramente sus observaciones, que hemos remitido al Instituto de Lexicografía de la Real Academia Española, encargado de las enmiendas y adiciones al Diccionario académico, para que las estudie y eventualmente proceda a la enmienda correspondiente en la próxima edición.

No obstante, no siempre es sencillo establecer perfectamente el área de uso de una voz. Si acaso en algún ejemplo, como guiri, parece que puede ser solo empleada en España, otros mantienen mayor expansión. Valgan unas escasas muestras:

1978 Hoy, 01-07/02/1978 : EL LECTOR TIENE LA ÚLTIMA PALABRA (CHILE).

Para poner las cosas en su lugar y en aras de la excelente calidad que ha mantenido HOY, estimo que no es ocasión para “hacerse el sueco”.

1988 Rojo, José Andrés Hotel Madrid (BOLIVIA).

¿Qué ha pasado? Que la torre se ha ido a tomar por culo. Y discúlpenme este vocabulario, pero debajo de esos sonidos es casi un exorcismo. El edificio se ha hundido, el hogar de las certezas, el baúl de las convenciones se ha abierto.

1991 Polimeni, Carlos, Luca / ARGENTINA).

Yo le hago la apología a la ginebra, pero ahora ya no quiero más. Nunca pensé que fuera el elixir de la vida, más bien es el elixir de la muerte, y te vas dando cuenta dentro de tu cuerpo, te vas dando cuenta que algo se está muriendo, se está extinguiendo. Pero había una época en que nada me importaba un carajo; ni grabar, ni los recitales, ni el público. Me tomaba todo y a tomar por culo. Ahora no. Quizá el éxito me ayudó a salir de eso.

Reciba un cordial saludo.

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Departamento de «Español al día»

Real Academia Española

“Escasas muestras”, en efecto. ¿Valen? Lo dudo. Hay un ejemplo argentino de “a tomar por culo”. Ignoro por qué el señor Polimeni eligió esa expresión cuando decidió renunciar a la ginebra, pero puedo asegurar que fuera de este caso no la había yo leído ni oído jamás de parte de un hispanoamericano. Está claro que es muy difícil precisar el área de ciertos usos, pero nos interesan los usos típicos, no las ocurrencias estilísticas que podamos tener de vez en cuando.

Quizá lo más decente sería dejar estos coloquialismos más o menos regionales para cuando haya tiempo y ganas de estudiarlos en serio y separarlos en diccionarios especiales, en lugar de acumularlos de manera desordenada en un solo vertedero.

Apertura

Abro este blog para comentar temas del castellano. Esos temas se distribuyen, me parece, en dos categorías: la de las diversas variantes que encontramos en la Península y en América y la de lo que podríamos llamar el castellano “central” o neutro, el que nos sirve para comunicarnos sin equívocos por encima de nuestras peculiaridades (el que se le enseñaría a un extranjero, digamos). El primer asunto es fascinante y divertido, además de ser una materia en la que la autoridad está en los usuarios, que pueden aportar datos acerca de ciertos usos desde su propia experiencia. El segundo es más controversial; hay quienes creen que la búsqueda de una forma normal es un ataque elitista a la diversidad y riqueza del lenguaje “vivo”. Esto es absurdo: así como es maravilloso que existan muchos idiomas, también es verdad que esto genera un problema práctico, que normalmente salvamos apelando a traductores o aprendiendo lenguas de uso extenso. De manera análoga, si un argentino y un venezolano, por ejemplo, necesitan entenderse, tenderán a dejar de lado las formas más particulares de su lenguaje y se moverán dentro de lo que consideren su idioma común. Y no habrá nada elitista en ello.

De entrada debo aclarar que no soy más que un aficionado, de modo que las observaciones que aparezcan aquí deben considerarse siempre como problemáticas.